sábado, 22 de julio de 2017

Una carrera con salidas... a la pista de baile.

Un ministro español de Educación cuyo nombre propio  no merece la pena recordar -¡así se pudra en la fosa común del olvido!- animaba no hace mucho tiempo a los estudiantes a estudiar carreras universitarias con "salidas". Salidas ¿a dónde? Obviamente, al mundo o mercado laboral.

En este vídeo que os propongo, titulado "¿Bailamos?",  una niña, a la que le gusta bailar, desmonta poco a poco los argumentos que le plantea su padre que son parecidos a los del susodicho ministro y que van cayendo por su propio peso, con unas cómicas risas en off como las de las comedias americanas televisivas que subrayan su ridícula falta de consistencia. Viene a decirnos esta encantadora criatura que lo que ella quiere hacer ahora con su vida, con esta vida, que es la única que tiene, es bailar, bailar sin preocuparse por el futuro, que no existe.  La niña, lo tiene muy claro: no quiere ser bailarina, es bailarina, le gusta bailar, quiere bailar aquí y ahora sin esperar el porvenir del día de mañana que nunca llega. 

Cada vez son más los padres y orientadores "educativos" y profesores en general que, como el nefasto ministro,  animan a sus hijos y alumnos a que estudien asignaturas útiles -¿para qué? me pregunto yo-, rimbombantes ciclos formativos, bachilleratos de ciencias y no de letras, que no sirven para nada y cierran puertas, y les aconsejan que busquen salidas al mercado laboral. Hay que derribar ese mito, para que caiga víctima de la ley de la gravedad por su propio peso. Por mi parte, como esta niña y como el padre, desengañado al final del corto,  animo desde aquí a todo lo contrario. Si decidimos estudiar algo, ¡que sea por gusto, y no por las salidas laborales a esa moderna esclavitud que es el trabajo asalariado! Estudiemos por interés, pero no por el económico, sino por las propias gracias, por el placer de hacerlo y por amor de verdad: gratis et amore.




Lo que es bueno para el mercado laboral porque tiene salidas -un módulo de prostitución profesional asistida en inglés y con nuevas tecnologías incorporadas, si lo hubiera, u otro de mercenariado militar con máster en misiones humanitarias internacionales de "paz" podrían tener éxito comercial, salida al mundo laboral-, eso no es bueno para la vida; el baile, sin embargo, nos da alas, nos revive, hace que nos sintamos vivos. Como dijo Emma Goldman (1869-1940), la anarquista lituana de origen judío conocida por sus escritos y sus manifiestos libertarios y feministas,  pionera en la lucha por la emancipación del hombre y de la mujer: "Si no puedo bailar en ella, no es mi revolución". 



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